
Viviendas Jardín, una de las firmas más reconocidas de los buenos tiempos del mercado inmobiliario, ha decidido bajar finalmente los brazos. La empresa promotora, cuyo único administrador es José Adolfo Prieto y que ahora ha pasado a responder a la nomina de Tersicia, ingresa en un periodo de suspensión de pagos con un pasivo que gira alrededor de los 300 millones de euros y entidades financieras de prestigio y peso administrativo tales como el Banco Sabadell, Bankia o el Banco Popular entre otros de sus acreedores. El compromiso económico con estas entidades financieras llega a rondar los 260 millones de euros. La compañía Viviendas Jardín tomo la determinación ya hace algo más de un mes de modificar su nombre por el de Tersicia y desde donde aseguran contar con capitales activos superiores a su pasivo.
Comprometida y marchando con numerosos proyectos de promoción en zonas de la costa y en zonas residenciales de las conurbaciones urbanas, daba la impresión que Viviendas Jardín había logrado sobreponerse a la ola que ha golpeado a muchas de las empresas de su sector. Tersicia tiene más de medio centenar de promociones en venta en la Comunitat Valenciana y las provincias de Teruel, Barcelona y Girona. En Canarias ofrece más de una decena de promociones repartidas por las distintas islas.
Esta inmobiliaria, que impone se presencia en la zona de costas entre Valencia y Castelló, es dueña también de inmuebles que permanecen en alquiler y entre otras cosas, de amplios terrenos. Aunque en los meses anteriores buscaba un giro de maniobra reorientando su actividad hacia la prestación de servicios de gestión inmobiliaria a terceros, principalmente entidades financieras, no consiguió salir ilesa.
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